La Boring Company, la empresa de túneles de Elon Musk, se encuentra bajo la lupa de los reguladores de Nevada tras ser acusada de casi 800 infracciones ambientales en los últimos dos años mientras construye su red subterránea de transporte en Las Vegas. Entre las presuntas violaciones se incluyen iniciar excavaciones sin permisos, verter aguas residuales sin tratamiento en las calles y derrames de lodo de sus camiones, según documentos obtenidos por ProPublica y City Cast Las Vegas.
El 22 de septiembre, la Oficina de Control de Contaminación del Agua del estado envió una carta de cese y desistimiento a la compañía, señalando el incumplimiento de un acuerdo firmado en 2022 luego de que la empresa fuera multada cinco años atrás por descargar agua subterránea en los desagües pluviales sin autorización. Según los inspectores estatales, se registraron casi 100 nuevas infracciones al acuerdo, además de 689 inspecciones omitidas por no haber contratado a un gerente ambiental independiente para supervisar regularmente los sitios de construcción.
Aunque la Boring Company disputa las sanciones, la agencia estatal redujo la multa potencial de más de 3 millones de dólares a 242.800 dólares. La decisión se basó en que la mayoría de las infracciones estaban vinculadas a inspecciones no realizadas; en cambio, la multa se aplicó solo a 11 permisos con $10.000 cada uno. Los reguladores indicaron que consideraron la reducción como “una sanción razonable que aún sirve para disuadir el incumplimiento futuro”.
El proyecto Loop de la compañía, que utiliza autos Tesla para transportar pasajeros a través de túneles, comenzó en 2019 con apenas 1,3 kilómetros y ahora planea extenderse a 110 kilómetros con 104 estaciones en el Valle de Las Vegas. La empresa emplea una máquina llamada Prufrock que excava túneles de 12 pies de diámetro, removiendo aproximadamente 6 metros cúbicos de suelo y agua subterránea por cada pie excavado.
Si bien el proyecto es financiado de manera privada y no recibe fondos federales, lo que lo exime de algunos análisis ambientales exhaustivos, debe cumplir con permisos estatales para evitar la contaminación del entorno y fuentes de agua locales. Aun así, investigaciones previas documentaron cómo la empresa buscó evadir requisitos de supervisión argumentando que su obra no encajaba en las regulaciones existentes, mientras acumulaba violaciones de permisos y contaminación de agua entre 2019 y 2023.
Trabajadores han reportado quemaduras químicas por los residuos de la excavación, y los bomberos deben descontaminar sus equipos tras intervenir en los sitios. En 2023, la Administración de Seguridad y Salud Ocupacional de Nevada multó a la empresa con más de 112.000 dólares tras quejas sobre agua acumulada en los túneles, derrames de lodo y quemaduras. La Boring Co. ha impugnado estas sanciones.
Expertos advierten que la magnitud de las multas actuales podría no ser suficiente para cambiar la conducta de la compañía, que fue valorada en 7.000 millones de dólares en 2023. “Cuando las sanciones no afectan significativamente las ganancias, las empresas no suelen modificar su comportamiento”, indicó Ben Leffel, profesor asistente de políticas públicas en la Universidad de Nevada, Las Vegas. Por su parte, un portavoz estatal afirmó que la agencia sigue monitoreando activamente los proyectos y confía en que las multas disuadirán futuras infracciones.
El debate sobre el cumplimiento regulatorio de The Boring Company resalta las tensiones entre innovación tecnológica, proyectos de infraestructura ambiciosos y la necesidad de proteger al público y el medio ambiente.
