Marcela Riccillo
Docente de la Certificación en Inteligencia Artificial de la Escuela de Innovación del ITBA.
Marcela Riccillo es Doctora en Ciencias de la Computación por la Universidad de Buenos Aires y docente del área de Informática del ITBA. Cuenta con más de 15 años de experiencia en proyectos de tecnología de la información y en el desarrollo de aplicaciones de Inteligencia Artificial en distintas industrias.
-¿Qué oportunidades abre la inteligencia artificial aplicada a la ciencia para incorporar nuevas miradas y enfoques en los equipos de investigación y desarrollo tecnológico?
-La Inteligencia Artificial (no sólo los chatbots) es un área de investigación con muchas posibilidades de aplicación. Actualmente se está aplicando en Finanzas, Medicina, Agro, Arte, por ejemplo para conocer mejor a los clientes, mejorar presupuestos, mejorar diagnósticos y tratamientos, etc. Con respecto a Robótica, actualmente hay varias empresas que están desarrollando robots humanoides y aún están en desarrollo.
María Ines Errea
Directora del Centro de Ingeniería en Medio Ambiente del Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA).
María Inés Errea es Doctora en Ciencias Químicas por la Universidad de Buenos Aires, Investigadora del CONICET y Profesora Titular del ITBA, donde además dirige el Centro de Ingeniería en Medio Ambiente.
-¿Qué lugar ocupan actualmente las mujeres ingenieras y químicas en el diseño de materiales y soluciones tecnológicas para mitigar o revertir la contaminación ambiental?
-Actualmente, las mujeres ingenieras y químicas ocupan un lugar cada vez más relevante en el ámbito científico en general, incluyendo el área de remediación ambiental. En ámbitos como el CONICET y la universidad, muchas mujeres lideran proyectos, forman recursos humanos y generan conocimiento aplicado, fortaleciendo la ciencia local y su vínculo con las necesidades de la sociedad.
Sandra Wray
Directora de la carrera de Bioingeniería en el Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA)
Sandra Wray es Directora de la carrera de Bioingeniería del Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA) y docente del área. Su trabajo se enfoca en la formación de profesionales capaces de integrar conocimientos de ingeniería, biología y tecnología para dar respuesta a desafíos del campo de la salud, la industria y el desarrollo científico.
-¿Qué rol cumple la bioingeniería en la formación de profesionales para el sistema de salud actual y cómo se está incentivando la participación de más mujeres en esta carrera?
-La carrera de Bioingeniería es interdisciplinaria y cada persona puede formarse en el nicho que más le interese, sin dejar de tener conocimiento básico en el resto de las disciplinas. Afortunadamente no es necesario incentivar la participación de más mujeres dado que conforman la mayoría del estudiantado y de los profesionales. Sí es importante, como mencionaba antes, tomar en cuenta todas las dificultades inherentes a las carreras STEM con las que se topan las profesionales luego de recibidas
Valeria Abusamra
Directora de la Licenciatura en Ciencias del Comportamiento del ITBA.
Valeria Abusamra es Doctora en Lingüística por la Universidad de Buenos Aires e investigadora independiente del CONICET, con sede en el CIIPME y el Hospital Eva Perón de San Martín. Su trabajo se vincula al estudio del lenguaje desde una perspectiva psicolingüística y neurolingüística, con foco en la comprensión lectora y la comunicación verbal en distintos contextos educativos y clínicos.
Actualmente dirige la Licenciatura en Ciencias del Comportamiento en el Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA). Es profesora en la Universidad de Buenos Aires (Facultades de Filosofía y Letras y de Psicología), en FLACSO y en el Instituto Universitario del Hospital Italiano.
- Para sostener aprendizajes complejos en disciplinas científicas y tecnológicas, ¿qué capacidades cognitivas requieren un entrenamiento sostenido y qué impacto tiene su desarrollo, o falta de él, en la permanencia de mujeres en estas carreras?
- Si el interés por la ciencia puede despertar temprano, el desafío mayor es sostener trayectorias de aprendizaje que se vuelven cada vez más exigentes. Para eso se necesitan capacidades que se entrenan en el tiempo: la persistencia frente a la dificultad, la tolerancia al error, la autonomía para aprender y la posibilidad de sostener la atención y el esfuerzo en problemas complejos n muchas ocasiones, las mujeres enfrentamos entornos en los que la exigencia académica se combina con estereotipos, inseguridades o la sensación de no pertenecer. Cuando no se fortalecen herramientas como la confianza en las propias posibilidades, la autonomía para aprender y la capacidad de pedir ayuda o trabajar en colaboración, la permanencia se vuelve más difícil. Por eso, además de despertar vocaciones científicas, el desafío educativo es acompañar trayectorias largas y exigentes, generando contextos donde equivocarse sea parte del aprendizaje y donde niñas y jóvenes puedan verse a sí mismas no solo como interesadas en la ciencia, sino como futuras científicas, ingenieras o tecnólogas.
