La NASA presentó este martes una serie de iniciativas que redefinen la dirección de la agencia para los próximos años. Bajo el nombre "Ignition", el evento reunió a Jared Isaacman, administrador de la agencia y al administrador asociado Amit Kshatriya, quienes detallaron los cambios en el programa Artemis, la construcción de una base lunar permanente, una nueva estrategia para la órbita baja terrestre, el avance de misiones científicas en curso y un hito histórico: el lanzamiento del primer reactor nuclear de propulsión eléctrica destinado a viajar a Marte antes de 2028.
Un regreso a la Luna con calendario fijo y arquitectura modular
La NASA confirmó que el programa Artemis incorpora una misión adicional en 2027 y establece al menos un alunizaje por año a partir de entonces. La misión Artemis III, prevista para ese año, pondrá el foco en probar sistemas integrados y capacidades operativas en órbita terrestre, como preparación para el alunizaje de Artemis IV.
A partir de Artemis V, la agencia apostará por hardware comercial reutilizable para reducir costos y aumentar la frecuencia de las misiones tripuladas a la superficie lunar. El objetivo inicial es un alunizaje cada seis meses, con posibilidad de incrementar esa cadencia a medida que las capacidades lo permitan.
Para sostener una presencia humana continua en la Luna, la NASA anunció una pausa en el Gateway, la estación orbital lunar, en su formato actual y trasladó el foco hacia infraestructura que habilite operaciones de superficie sostenidas. El equipamiento existente se reutilizará donde sea posible, y los compromisos de socios internacionales se mantendrán como parte de la nueva arquitectura.
Las tres fases del plan para construir la base lunar
La NASA estructuró su estrategia de presencia lunar permanente en tres etapas bien delimitadas:
- Fase 1 – Construir, probar, aprender
- Fase 2 – Establecer infraestructura temprana
Con las lecciones de las primeras misiones incorporadas, la NASA avanzará hacia infraestructura semi-habitable y logística regular. Esta etapa contempla operaciones recurrentes de astronautas en la superficie e incorpora contribuciones internacionales de peso, entre ellas el rover presurizado de JAXA (Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial), además de cargas útiles científicas, rovers e infraestructura de socios adicionales.
- Fase 3 – Habilitar la presencia humana de larga duración
Con sistemas de alunizaje capaces de transportar carga pesada, la NASA entregará la infraestructura necesaria para una base lunar permanente. Esta fase incluye los Hábitats Multiuso de la Agencia Espacial Italiana (ASI), el Vehículo Lunar de Utilidad de la Agencia Espacial Canadiense (CSA) y otras contribuciones en habitación, movilidad superficial y logística.
La Estación Espacial Internacional y el futuro de la órbita baja terrestre
La NASA reafirmó su compromiso con la órbita baja terrestre (LEO) y reconoció el valor de la Estación Espacial Internacional (ISS), que operó durante más de dos décadas, habilitó más de 4000 investigaciones científicas, apoyó a más de 5000 investigadores y recibió visitantes de 26 países. Su construcción demandó 37 vuelos del transbordador espacial, 160 caminatas espaciales y más de 100.000 millones de dólares.
Dado que la ISS no puede operar de forma indefinida, la transición hacia estaciones comerciales requiere una planificación cuidadosa. La NASA presentó una estrategia alternativa de LEO que preserva los caminos actuales y suma un enfoque anclado en la estación espacial para evitar una interrupción en la presencia humana estadounidense en órbita y madurar el ecosistema comercial.
Bajo esta alternativa, la NASA adquiriría un Módulo Central de propiedad gubernamental que se acoplaría a la ISS, seguido de módulos comerciales que se validarían aprovechando las capacidades de la estación y luego se desprenderían para operar de forma independiente. Una vez maduradas las capacidades técnicas y operativas, y con demanda de mercado consolidada, las estaciones se separarían y la NASA pasaría a ser uno más entre los clientes de servicios comerciales.
Para estimular la economía orbital, la agencia expandirá las oportunidades para la industria: misiones privadas de astronautas, venta de asientos, misiones conjuntas, competencias por módulos múltiples y premios basados en logros.
Ciencia espacial: misiones en curso y las que vienen
La NASA enumeró los avances científicos recientes y los que se aproximan. El Telescopio Espacial James Webb sigue transformando la comprensión del universo temprano; la sonda Parker Solar Probe ya atravesó la atmósfera del Sol; la agencia demostró que es posible desviar asteroides; y los datos de ciencia terrestre alimentan a empresas estadounidenses, al agro y a la respuesta ante desastres.
Entre las misiones próximas, la NASA destacó:
- Nancy Grace Roman Space Telescope, con lanzamiento previsto para este otoño (hemisferio norte), avanzará en la comprensión de la energía oscura.
- Dragonfly, que lanzará un octocóptero nuclear en 2028 para llegar a Titán, la luna de Saturno, en 2034 y explorar su entorno rico en materia orgánica.
- Rosalind Franklin Rover, misión de la Agencia Espacial Europea (ESA), cuyo lanzamiento y entrega en Marte correrá por cuenta de la NASA en 2028. El espectrómetro de masas del instrumento MOMA (Analizador de Moléculas Orgánicas de Marte), con contribución de NASA, podría realizar la detección y análisis de materia orgánica más avanzada ejecutada sobre Marte.
En el frente lunar, con una cadencia acelerada que apunta a hasta 30 alunizajes robóticos desde 2027, la NASA contempla oportunidades de entrega de cargas útiles que incluyen rovers, hoppers y drones, con contribuciones de la industria, la academia y socios internacionales. Las cargas útiles de corto plazo incluyen el rover VIPER y la misión LuSEE-Night. Además, se anunció la convocatoria para cargas científicas y tecnológicas para vuelos adicionales en 2027 y 2028, y abrió la puerta a que estudiantes e investigadores trabajen en instrumentos científicos para la superficie lunar.
SR-1 Freedom: el primer reactor nuclear interplanetario
Uno de los anuncios más importantes del evento fue el del Space Reactor-1 Freedom (SR-1 Freedom), el primer vehículo interplanetario con propulsión nuclear eléctrica. La NASA lo lanzará hacia Marte antes de finales de 2028 para demostrar esta tecnología en el espacio profundo.
La propulsión nuclear eléctrica ofrece un transporte de masa eficiente en el espacio profundo y habilita misiones de alta potencia más allá de Júpiter, donde los paneles solares no resultan efectivos. Al llegar a Marte, el SR-1 Freedom desplegará la carga útil Skyfall, compuesta por helicópteros de la clase Ingenuity, para continuar la exploración del planeta rojo.
La misión establecerá antecedentes de vuelo para hardware nuclear, sentará precedentes regulatorios y de lanzamiento, y activará la base industrial para futuros sistemas de energía de fisión aplicados a propulsión, operaciones de superficie y misiones de larga duración. El proyecto avanza en conjunto con el Departamento de Energía de Estados Unidos.
Reestructuración del personal: de contratistas a empleados civiles
Ninguna de estas iniciativas puede materializarse sin la fuerza laboral de la NASA, según subrayó Isaacman. La agencia anunció que convertirá miles de posiciones de contratistas a empleados de servicio civil y trabaja para recuperar competencias centrales en ingeniería, operaciones técnicas y sistemas.
Así, la NASA amplía las oportunidades para pasantes y profesionales al inicio de su carrera. En asociación con la Oficina de Personal de Estados Unidos y NASA Force, crea nuevas vías para que talentos experimentados de la industria privada sirvan a la agencia mediante nombramientos por período determinado. Además, buscará abrir espacios para que empleados de la NASA ganen experiencia dentro de la industria espacial privada.
