El uso intensivo de estufas, calefones y otros artefactos a combustión durante los meses fríos eleva el riesgo de exposición al monóxido de carbono, un gas que no puede verse, olerse ni percibirse por el gusto y que puede provocar lesiones graves o la muerte.
En la Argentina se notificaron 263 casos confirmados hasta la semana epidemiológica 17 de 2026. Además, se registraron nueve fallecimientos dentro de ese evento de vigilancia, de acuerdo con el último informe específico del Ministerio de Salud.
El número de casos superó la mediana del mismo período de los cuatro años anteriores. El aumento se concentró principalmente en la región Centro y en Cuyo, con cifras por encima de los valores esperados en la Ciudad de Buenos Aires, la provincia de Buenos Aires, Entre Ríos y Mendoza. Los registros del Sistema Nacional de Vigilancia de la Salud son parciales y pueden modificarse a medida que avanza la notificación.
Entre enero de 2025 y abril de 2026 se informaron 2.281 intoxicaciones en todo el país. El 42% correspondió a la región Centro y el 29% a la región Sur. La actualización oficial también indicó que los meses con más casos durante 2025 fueron junio y julio. El informe epidemiológico fue publicado el 18 de mayo de 2026.
Qué es el monóxido de carbono y cómo se produce
El monóxido de carbono, identificado por la fórmula CO, es un gas tóxico, incoloro, inodoro, insípido y no irritante. Se genera cuando un material con carbono se quema de manera incompleta por una disponibilidad insuficiente de oxígeno. Gas natural, gas envasado, kerosén, carbón, leña, nafta y otros combustibles pueden originarlo en esas condiciones.
El CO ingresa por las vías respiratorias y pasa a la sangre. Allí reduce la capacidad de transportar oxígeno e interfiere con el uso que las células hacen de ese elemento. El cerebro y el corazón se encuentran entre los órganos más afectados por esa falta de oxígeno.
Calefones, termotanques, calderas, estufas, salamandras, braseros, cocinas, hornos y parrillas pueden producirlo cuando funcionan de forma deficiente o se utilizan en lugares con escasa ventilación. La lista también incluye motores de vehículos, motosierras y grupos electrógenos encendidos en espacios cerrados o semicerrados.
El Ministerio de Salud advierte que la mayoría de los episodios en la Argentina ocurre dentro de viviendas y se relaciona con artefactos de calefacción o cocción mal usados, averiados o sin el mantenimiento necesario.
Cuáles son los síntomas de una intoxicación por monóxido de carbono
Las manifestaciones iniciales pueden confundirse con una gripe, una intoxicación alimentaria u otros problemas de salud. La sospecha debe aumentar cuando varias personas que compartieron un ambiente cerrado presentan síntomas al mismo tiempo.
Los signos más frecuentes incluyen:
- Dolor de cabeza, mareos y somnolencia.
- Debilidad, cansancio, náuseas y vómitos.
- Confusión, visión borrosa y falta de coordinación.
- Palpitaciones, dolor de pecho o dificultad para respirar.
- Pérdida del conocimiento y convulsiones en los cuadros graves.
Una exposición intensa puede derivar en coma, arritmias, infarto de miocardio o paro cardiorrespiratorio. En niños pequeños, el cuadro puede manifestarse con irritabilidad, llanto persistente y rechazo del alimento. El Hospital Nacional Posadas clasifica las manifestaciones según la gravedad de la intoxicación.
La ausencia de olor o de irritación en los ojos y la nariz no descarta la presencia del gas. El color amarillento, anaranjado o rojo de la llama de un artefacto es una señal de funcionamiento deficiente que requiere apagarlo y pedir una revisión profesional. Las manchas de hollín o la decoloración alrededor de los equipos y sus conductos también indican una combustión inadecuada.
Qué hacer ante una posible intoxicación
Frente a síntomas compatibles, la prioridad es abrir puertas y ventanas, salir del ambiente contaminado y llevar a la persona afectada a un lugar con aire fresco. Luego se debe acudir de inmediato a un hospital o centro asistencial e informar la posible exposición a gases de combustión, incluso cuando los síntomas hayan cedido o la persona haya recuperado el conocimiento.
También deben ser evaluadas las demás personas que permanecieron en el lugar. La atención médica puede requerir oxígeno y, en casos seleccionados, tratamiento en una cámara hiperbárica. La indicación depende de la evaluación del equipo de salud.
El ingreso a un espacio donde podría haberse acumulado monóxido implica un riesgo. La ventilación debe realizarse sin permanecer en el ambiente contaminado ni demorar el pedido de asistencia. El Centro Nacional de Intoxicaciones del Hospital Posadas cuenta con atención permanente para orientar sobre exposiciones tóxicas.
Cómo prevenir la acumulación de monóxido de carbono
La ventilación permanente y la correcta evacuación de los gases de combustión son las principales barreras de prevención. Las rejillas deben permanecer libres de obstrucciones y los conductos de salida necesitan controles periódicos.
El Ente Nacional Regulador del Gas recomienda:
- Hacer revisar los artefactos una vez al año por un gasista matriculado, de preferencia antes del invierno.
- Mantener una entrada de aire desde el exterior y evitar el bloqueo de las rejillas.
- Comprobar que los conductos de evacuación no estén rotos ni obstruidos.
- Evitar el uso de hornallas y hornos para calefaccionar.
- Instalar únicamente equipos adecuados para cada ambiente. En baños y dormitorios, los artefactos a gas deben ser de tiro balanceado.
- Evitar la instalación de calefones y termotanques a gas en los baños.
- Conservar limpios los quemadores de la cocina.
- Mantener encendido y operativo el detector de monóxido de carbono cuando la vivienda tenga uno.
Los braseros y las parrillas a carbón no deben usarse para calefaccionar ambientes cerrados. Si un brasero constituye la única fuente disponible, debe encenderse afuera, ingresar una vez que dejó de desprender humo, usarse con ventilación continua y retirarse antes de dormir. Tampoco deben ponerse en marcha autos, generadores u otros motores a combustión dentro de garajes, sótanos o habitaciones.
Una llama azul y uniforme es el color esperado en los artefactos a gas. Esa observación no reemplaza la revisión anual, el mantenimiento de las ventilaciones ni la consulta con un gasista matriculado ante cualquier anomalía.
