Los fraudes digitales se multiplican a través de distintos canales y utilizan métodos cada vez más sofisticados para obtener dinero, contraseñas e información personal. Correos electrónicos fraudulentos, mensajes de WhatsApp, llamadas que suplantan a empresas y códigos QR manipulados forman parte de las estrategias que utilizan los ciberdelincuentes para engañar a sus víctimas.
A estas modalidades se suma el uso de inteligencia artificial para crear mensajes convincentes, clonar voces y fabricar imágenes o videos falsos. Estas tecnologías permiten imitar a personas y organizaciones, lo que dificulta reconocer un intento de estafa únicamente por la apariencia o el contenido de una comunicación.
El problema también afecta a las empresas, donde un mensaje que aparenta provenir de un directivo o proveedor puede terminar en una transferencia a una cuenta fraudulenta. Las tiendas online enfrentan, además, la aparición de páginas clonadas, perfiles falsos y anuncios que utilizan su identidad para engañar a los consumidores.
Según datos del balance 2025 del Instituto Nacional de Ciberseguridad de España (INCIBE), cuatro de cada diez incidentes de seguridad correspondieron a fraudes online. Durante ese período, su Línea de Ayuda en Ciberseguridad 017 atendió 142.767 consultas.
Cuáles son las principales modalidades de fraude digital
Buena parte de las estafas digitales se apoya en la ingeniería social, una técnica que busca manipular a las personas para que entreguen información confidencial, credenciales de acceso o dinero.
Los delincuentes pueden utilizar distintos canales para establecer contacto con sus víctimas. Entre los más habituales aparecen el correo electrónico, las aplicaciones de mensajería como WhatsApp y Teams, las llamadas telefónicas y las páginas web fraudulentas.
En el caso del phishing, los atacantes envían comunicaciones que aparentan provenir de organizaciones legítimas para obtener información o inducir a la víctima a ingresar en sitios maliciosos. Estas estrategias también pueden aparecer en mensajes de texto (smishing) o llamadas telefónicas (vishing).
Los códigos QR representan otro posible vehículo de fraude. Un código manipulado puede dirigir al usuario hacia una página fraudulenta, donde se le solicita información personal, contraseñas o datos bancarios.
La inteligencia artificial agrega una dificultad adicional para identificar estos engaños. Los mensajes generados con esta tecnología, las voces clonadas y los deepfakes pueden utilizarse para suplantar a personas y empresas, y dar mayor credibilidad a comunicaciones fraudulentas.
Por eso, la apariencia profesional de un mensaje o la supuesta identidad de quien llama no constituyen, por sí solas, una garantía de autenticidad.
Cómo proteger las cuentas, los dispositivos y los accesos
La prevención del fraude requiere combinar distintas medidas de seguridad. Para las empresas que utilizan servicios online, la protección comienza por el correo electrónico y los sistemas de acceso, dos de los espacios que pueden aprovechar los atacantes.
Los filtros antiphishing y antispam, junto con las herramientas que analizan enlaces y archivos adjuntos, permiten identificar comunicaciones potencialmente peligrosas. En la navegación web, los sistemas de filtrado DNS y análisis de direcciones ayudan a bloquear el acceso a sitios maliciosos.
Otro aspecto fundamental es reforzar la autenticación. El uso de sistemas multifactor resistentes al phishing, passkeys y gestores de contraseñas permite reducir los riesgos asociados al robo de credenciales.
También resulta importante detectar comportamientos inusuales en las cuentas, como intentos de inicio de sesión desde dispositivos desconocidos o accesos que se apartan de los patrones habituales.
Estas medidas deben acompañarse con actualizaciones de software, revisión de permisos, control de aplicaciones conectadas y copias de seguridad.
La capacitación de los empleados completa este esquema. Las simulaciones de phishing, fraudes por mensajes, llamadas engañosas, códigos QR y contenidos falsificados con inteligencia artificial permiten familiarizar a los equipos con los métodos que pueden utilizar los delincuentes.
Fraude del CEO: cuando una transferencia parece ordenada por un superior
Una de las modalidades dirigidas a las organizaciones es el fraude conocido como Business Email Compromise (BEC), que incluye las estafas en las que un delincuente suplanta a un directivo, un responsable financiero o un proveedor para solicitar operaciones económicas.
El engaño puede comenzar con un mensaje que exige realizar un pago urgente, modificar los datos bancarios de un proveedor o abonar una factura inesperada.
Estas solicitudes suelen presentar señales que merecen especial atención: pedidos de confidencialidad, presión jerárquica, cambios repentinos de cuentas bancarias y comunicaciones realizadas a través de canales que no se utilizan habitualmente.
Para reducir estos riesgos, la guía de INCIBE recomienda establecer una doble validación para los pagos y las modificaciones de datos bancarios. Ante una solicitud sospechosa, también aconseja confirmar su autenticidad mediante otro canal de comunicación conocido.
Los límites de transferencia, la separación de responsabilidades entre quienes solicitan y autorizan pagos y el registro de las aprobaciones constituyen controles adicionales.
La formación específica resulta especialmente importante para las áreas de finanzas, compras, recursos humanos y dirección, debido a su participación en procesos que pueden involucrar información sensible y movimientos de dinero.
La recomendación central ante una operación dudosa consiste en detener el procedimiento, verificar la solicitud y conservar un registro de lo ocurrido.
Tiendas online falsas y suplantación de marcas: los riesgos del comercio electrónico
Los fraudes vinculados con las compras por Internet pueden producirse incluso fuera de los sistemas de una empresa. Una marca puede ser utilizada sin autorización en una tienda clonada, un perfil falso o un anuncio diseñado para dirigir a los consumidores hacia una página fraudulenta.
Por ese motivo, la seguridad del comercio electrónico también requiere observar lo que sucede fuera del sitio oficial de ventas.
Entre los mecanismos de protección aparecen los sistemas de autenticación reforzada para pagos, como 3D Secure (3DS) y la autenticación reforzada del cliente (SCA), junto con pasarelas de pago actualizadas y controles de contracargos.
Las herramientas de detección de fraude permiten analizar indicadores de riesgo, operaciones anómalas, actividad automatizada de bots y posibles abusos de cuentas.
También es necesario prestar atención a los pedidos que presentan características sospechosas, como direcciones o datos inconsistentes, múltiples tarjetas rechazadas y otros elementos que pueden justificar una revisión adicional de la operación.
En paralelo, las empresas pueden monitorear la aparición de dominios similares al suyo, perfiles que utilizan su identidad y anuncios fraudulentos. Cuando detectan una suplantación, deben contar con procedimientos para solicitar la retirada de esas páginas o publicaciones, una medida conocida como takedown.
Un detalle importante para los consumidores es que el uso de HTTPS no demuestra que una tienda sea legítima. Este protocolo cifra la conexión entre el navegador y el sitio web, pero una página fraudulenta también puede utilizarlo.
Por lo tanto, la presencia del candado o de una conexión cifrada no resulta suficiente para determinar si una tienda online es confiable.
Por qué una sola herramienta de seguridad no alcanza para prevenir los fraudes
La protección frente a las estafas digitales requiere una estrategia que contemple distintos puntos de exposición.
INCIBE plantea un esquema de seguridad organizado en varias capas, que abarca el correo electrónico, la navegación web, las identidades digitales, los dispositivos, las redes, las operaciones comerciales y la presencia de las marcas en Internet.
En las computadoras y redes corporativas, las herramientas antimalware y los sistemas EDR y XDR permiten incorporar mecanismos de detección y respuesta frente a amenazas. En los servicios online, los controles sobre permisos, sesiones y accesos buscan reducir las posibilidades de uso indebido de las cuentas.
Los comercios electrónicos necesitan, a su vez, controles específicos sobre pagos, devoluciones, bots y operaciones sospechosas, mientras que la protección de marcas requiere detectar y gestionar los intentos de suplantación.
La estrategia debe incluir procedimientos para responder cuando ocurre un incidente: disponer de copias de seguridad, establecer planes de actuación, conservar evidencias y definir cómo comunicar lo sucedido.
El principio que reúne estas medidas es la combinación de tecnología, procesos internos y personas capacitadas. Las herramientas informáticas permiten detectar y bloquear determinadas amenazas, mientras que los controles operativos y la intervención humana ayudan a evitar que una solicitud fraudulenta termine en una pérdida económica o una filtración de información.
Qué hacer ante un posible intento de estafa digital
Identificar una comunicación sospechosa antes de responder puede evitar que el engaño avance. Las solicitudes urgentes, las presiones inusuales y los pedidos de información confidencial constituyen motivos suficientes para verificar quién está detrás del contacto.
Ante un mensaje inesperado, lo recomendable es utilizar un canal alternativo y conocido para confirmar su autenticidad. Si el supuesto remitente es una empresa, un proveedor o un superior, la comprobación debe realizarse por una vía independiente de la que llegó con la solicitud.
También conviene evitar los enlaces y códigos QR sospechosos, especialmente cuando aparecen en comunicaciones inesperadas o solicitan información sensible.
Las contraseñas, los códigos de verificación y los datos bancarios nunca deben compartirse como respuesta a pedidos cuya autenticidad no haya sido comprobada.
Cuando una situación genera dudas, la recomendación es detenerse, consultar y reportar el intento de fraude.
En España, INCIBE dispone de la Línea de Ayuda en Ciberseguridad 017, un servicio gratuito y confidencial que, según la presentación, funciona las 24 horas. Este recurso corresponde al sistema de asistencia español.
La prevención del fraude digital depende tanto de los mecanismos tecnológicos como de las decisiones que se toman frente a un mensaje, una llamada o una solicitud de pago. Reconocer las señales de alerta, verificar la identidad del interlocutor y mantener controles de seguridad en las cuentas y dispositivos son medidas centrales para reducir la exposición a estas amenazas.
