Las estafas digitales son cada vez más difíciles de identificar. Los ciberdelincuentes utilizan inteligencia artificial para crear mensajes convincentes, imitar voces y falsificar comunicaciones de bancos, empresas y personas conocidas. En muchos casos, el éxito del engaño depende de que la víctima confíe en algo que parece legítimo.
La seguridad de las cuentas personales, las redes sociales y las aplicaciones financieras depende tanto de las herramientas de protección como de los hábitos de quienes las utilizan. Una contraseña segura puede resultar insuficiente si el usuario la entrega en una página falsa, mientras que un mensaje con el logo de una entidad reconocida puede esconder un intento de robo de información.
En este escenario, Federico Tandeter, experto de ciberseguridad en Accenture, compartió en LinkedIn los tres mitos sobre ciberseguridad que generan una falsa sensación de protección y que conviene revisar para reducir las posibilidades de sufrir un fraude.
Mito 1: las estafas digitales son fáciles de detectar
Durante años, los correos electrónicos con errores de ortografía, mensajes mal redactados y sitios web de apariencia poco profesional fueron señales habituales para identificar intentos de phishing. Hoy, esas características ya no son suficientes para reconocer un engaño.
Las herramientas de inteligencia artificial generativa permiten elaborar comunicaciones con una redacción natural, adaptar su contenido a diferentes personas y producir imágenes o audios falsos que parecen auténticos.
Una de las técnicas más preocupantes es la clonación de voz mediante inteligencia artificial. Los delincuentes pueden utilizar fragmentos de audio para imitar la voz de una persona y contactar a sus familiares o conocidos con una falsa emergencia.
La Comisión Federal de Comercio de Estados Unidos (FTC) advirtió sobre esta modalidad y explicó que los estafadores pueden aprovechar grabaciones disponibles en Internet para generar imitaciones convincentes.
Por ese motivo, reconocer una voz, recibir un mensaje bien escrito o encontrar información personal dentro de una comunicación ya no garantiza su autenticidad.
La recomendación es verificar cualquier solicitud inesperada mediante un canal independiente, especialmente cuando involucra transferencias de dinero, contraseñas o datos personales. Si alguien conocido pide ayuda económica por teléfono o WhatsApp, conviene contactarlo mediante otro número o una vía de comunicación habitual antes de realizar cualquier operación.
Mito 2: si un mensaje tiene el logo del banco, es verdadero
Los intentos de suplantación de identidad suelen utilizar elementos visuales de empresas y entidades financieras para generar confianza. Los delincuentes pueden copiar logotipos, colores, diseños y formatos de comunicaciones oficiales sin necesidad de acceder a los sistemas de la organización.
Un correo electrónico que aparenta provenir de un banco puede incluir una advertencia sobre una cuenta bloqueada, una transferencia sospechosa o la necesidad de actualizar información personal.
El objetivo suele ser que la persona ingrese en una página falsa y escriba sus credenciales de acceso, entregue códigos de seguridad o descargue un archivo malicioso.
La apariencia del mensaje tampoco permite confirmar la identidad del remitente. Incluso los nombres que aparecen en correos electrónicos o llamadas pueden ser falsificados.
La FTC recomienda evitar los enlaces incluidos en comunicaciones inesperadas y contactar directamente a la empresa mediante un teléfono, una aplicación o un sitio web cuya autenticidad se conozca.
En el caso de bancos y billeteras virtuales, la medida más segura es abrir la aplicación oficial o ingresar por cuenta propia a la dirección del servicio, en lugar de utilizar el enlace recibido.
También conviene desconfiar de cualquier comunicación que solicite contraseñas, códigos temporales de autenticación o transferencias urgentes para solucionar un supuesto problema de seguridad.
Mito 3: una contraseña fuerte alcanza para proteger una cuenta
Utilizar contraseñas largas, difíciles de adivinar y diferentes para cada servicio sigue siendo una de las principales recomendaciones de seguridad digital. Sin embargo, incluso una clave compleja puede quedar expuesta.
Las filtraciones de datos, los programas maliciosos que roban información y los sitios falsos diseñados para capturar credenciales pueden permitir que un atacante obtenga una contraseña sin necesidad de descifrarla.
Por eso, la autenticación multifactor (MFA) agrega una protección adicional. Este mecanismo exige comprobar la identidad mediante otro elemento, como una aplicación de autenticación, una llave de seguridad o un dispositivo previamente registrado.
De esta manera, conocer la contraseña no es suficiente para ingresar a una cuenta protegida con un segundo factor correctamente configurado.
El Instituto Nacional de Estándares y Tecnología de Estados Unidos (NIST) recomienda utilizar autenticación multifactor y señala que algunos métodos ofrecen mayor seguridad que otros.
Por ejemplo, los códigos enviados por SMS pueden ser interceptados o robados mediante engaños. Las claves de acceso o passkeys, basadas en criptografía, ofrecen una protección más sólida frente al phishing, ya que están vinculadas al servicio legítimo y evitan que el usuario deba escribir una contraseña en una página potencialmente fraudulenta.
Siempre que la plataforma lo permita, conviene activar una segunda forma de autenticación, especialmente en el correo electrónico principal, las cuentas bancarias, las billeteras virtuales y las redes sociales.
La importancia de verificar antes de confiar
La tecnología ofrece herramientas cada vez más eficaces para proteger los dispositivos y las cuentas, pero los ciberdelincuentes también aprovechan las decisiones y los hábitos de los usuarios.
Un mensaje que parece auténtico, una llamada de alguien conocido o una contraseña compleja pueden transmitir una seguridad que no siempre está justificada.
Frente a las estafas digitales, verificar la identidad del remitente, acceder a los servicios mediante canales oficiales y activar mecanismos adicionales de autenticación son medidas que permiten reducir los riesgos.
La prevención también requiere abandonar una de las creencias más peligrosas: pensar que este tipo de engaños solamente les ocurre a otras personas.
