Día del Oftalmólogo: Inteligencia Artificial y medicina de precisión para fortalecer el diagnóstico en salud visual




Por Fabiana Arzuaga, Presidenta Fundación Actyon


Hoy, 13 de diciembre, es el Día del Oftalmólogo en la Argentina, es una ocasión propicia para analizar los desafíos estructurales que enfrenta la salud visual y el modo en que las nuevas tecnologías pueden contribuir a mejorar la capacidad diagnóstica del sistema sanitario. Las enfermedades oculares requieren cada vez más abordajes basados en evidencia, integración de datos y herramientas que permitan anticipar riesgos en un escenario epidemiológico complejo, donde los diagnósticos tardíos continúan siendo una de las principales causas de pérdida de visión evitable.


Patologías como la retinopatía diabética, el glaucoma o diversas distrofias hereditarias presentan un comportamiento silencioso en sus etapas iniciales y demandan un proceso diagnóstico de alta especialización. Sin embargo, la heterogeneidad en la disponibilidad de recursos profesionales y tecnológicos genera inequidades persistentes. En este contexto, los oftalmólogos enfrentan una presión creciente: atender mayor volumen de consultas, interpretar información clínica cada vez más compleja y sostener estándares de precisión diagnóstica en un entorno donde la detección temprana es determinante.


La inteligencia artificial (IA) se consolida como un instrumento clave para responder a estas demandas. Los modelos de análisis automatizado de imágenes retinianas, combinados con algoritmos capaces de integrar datos clínicos y genéticos, permiten identificar patrones tempranos de daño que muchas veces no son evidentes en la evaluación convencional. Estas tecnologías no reemplazan el juicio clínico, sino que amplifican la capacidad de los profesionales para detectar, clasificar y monitorear patologías con mayor sensibilidad y especificidad, reduciendo la variabilidad diagnóstica e incrementando la eficiencia operativa.


Desde la Fundación Actyon impulsamos este enfoque mediante desarrollos de inteligencia artificial y medicina genómica de precisión. A través de Actyon Genomics, hemos consolidado plataformas diagnósticas multimodales con tasas de precisión superiores al 90% en la detección asistida por IA, integrando imágenes, fenotipos clínicos y datos moleculares. Este tipo de soluciones permite avanzar hacia modelos de atención más preventivos, equitativos y costo-efectivos, alineados con estándares internacionales en salud visual.


Un componente esencial de esta estrategia es la cooperación científica. En 2024, la Fundación Actyon firmó un acuerdo de colaboración con el CONICET, orientado al desarrollo conjunto de herramientas innovadoras para el diagnóstico y la investigación en enfermedades de la visión. Esta articulación público-privada promueve la transferencia tecnológica, fortalece las capacidades del sistema de ciencia y tecnología y acelera la adopción de metodologías avanzadas en entornos clínicos reales.


Los resultados de estas iniciativas ya muestran un impacto concreto. En territorios con menor acceso a especialistas, los sistemas basados en IA habilitan esquemas de tamizaje remoto y telemedicina, ampliando la cobertura diagnóstica y facilitando la detección temprana de patologías que, sin intervención oportuna, pueden evolucionar hacia la pérdida irreversible de visión. Para los profesionales, estas herramientas funcionan como un soporte técnico que mejora la precisión y libera tiempo clínico para la toma de decisiones y la atención personalizada.


La oftalmología se encuentra entre las áreas de la medicina donde la convergencia entre tecnologías digitales, análisis de datos y genómica avanza con mayor rapidez. La transición hacia una salud visual de precisión no es una aspiración futura: es un proceso en marcha que redefine la práctica clínica y amplía las posibilidades de prevención.


En este Día del Oftalmólogo, corresponde reconocer la tarea crítica que realizan los profesionales del país y subrayar la importancia de dotarlos de herramientas que potencien su labor. La inteligencia artificial, incorporada de manera ética, validada y complementaria, ya forma parte de ese nuevo estándar. El desafío es continuar construyendo puentes entre investigación, innovación y práctica asistencial para garantizar que estas tecnologías se traduzcan en mejores diagnósticos, mayor equidad y mejores resultados para la población.

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