Según el informe anual Online Nation realizado en Reino Unido, los adultos del país pasaron en promedio 4 horas y 30 minutos por día conectados, lo que representa 31 minutos más que en 2021, cuando las restricciones por la pandemia todavía limitaban la vida offline. El dato confirma que la hiperconectividad no retrocedió tras la emergencia sanitaria: al contrario, sigue expandiéndose.
Este aumento, por sí solo, no necesariamente implica un riesgo. Lo preocupante es qué actividades se reemplazan por esas horas frente a la pantalla y cómo ese desplazamiento puede impactar en la salud mental.
Menos optimismo sobre el impacto de internet
En un año marcado por el éxito de Adolescence, la serie de Netflix que instaló el debate sobre el contenido misógino en redes, la percepción pública sobre el ecosistema digital mostró señales de desgaste. Solo 33% de los adultos consideró que internet es “bueno para la sociedad”, una caída respecto del 40% reportado en 2024.
Aun así, el balance general sigue siendo positivo para una mayoría: casi dos tercios de los encuestados cree que los beneficios de estar online superan los riesgos. Para muchos, la red continúa siendo una fuente de creatividad e información, y cerca de tres cuartas partes afirmó que internet les permite ampliar su comprensión del mundo.
Niños y adolescentes: entre la satisfacción y el “brain rot”
El informe de Ofcom también examinó las experiencias de los menores. Más del 80% de los jóvenes entre 8 y 17 años dijo estar conforme con el tiempo que pasa en internet. Pero la satisfacción convive con advertencias: muchos describieron la sensación de quedarse demasiado tiempo frente al celular como “brain rot”, un término popularizado para referirse a la saturación mental asociada al consumo excesivo de videos y publicaciones poco estimulantes.
La franja horaria también llamó la atención. Entre los servicios más usados por chicos (YouTube, Snapchat, TikTok y WhatsApp), hasta un cuarto del tiempo online de los usuarios de 8 a 14 años ocurre entre las 21 y las 5 de la mañana, un patrón que reaviva la discusión sobre el descanso y los hábitos nocturnos.
El uso de VPN se dispara tras las verificaciones de edad
Otro cambio relevante llegó con la implementación del Online Safety Act, que desde el 25 de julio exige que los sitios con contenido para adultos realicen verificaciones de edad estrictas. Como consecuencia, el uso de VPN, herramientas que ocultan la ubicación real del usuario, más que se duplicó. Pasó de unas 650 mil personas por día antes de julio a más de 1,4 millones en agosto, un salto que Ofcom vincula a intentos de eludir los nuevos controles. Con el correr de los meses, la cifra se moderó: en noviembre, el organismo registró cerca de 900 mil usuarios diarios.
Bienestar digital: ASMR en ascenso, pero también alertas
Entre los adolescentes de 13 a 17 años, 69% dijo utilizar servicios online para relajarse o mejorar su estado de ánimo. Los contenidos de ASMR fueron los más mencionados: más de la mitad afirmó haber recurrido a estos videos para desestresarse. Este tipo de producciones ya conforma una industria consolidada en plataformas como YouTube y sigue sumando audiencia joven.
Sin embargo, el paisaje no es únicamente positivo. Un 70% de los chicos afirmó haber tenido problemas con contenido de “auto-mejora”, especialmente por mensajes tóxicos o prácticas de body shaming, una tendencia que vuelve a poner sobre la mesa la necesidad de regulaciones y herramientas de protección más efectivas.
