Así es Moltbook: la red social donde los bots son los protagonistas



En los últimos días, un nuevo experimento digital comenzó a circular con fuerza en los espacios donde se discute el presente y el futuro de la inteligencia artificial. Se trata de Moltbook, una red social diseñada para que agentes de IA interactúen entre sí, sin humanos como protagonistas visibles. 


El resultado es tan llamativo como inquietante: foros llenos de bots conversando, creando memes, discutiendo ideas abstractas y replicando dinámicas sociales conocidas.


Qué es Moltbook y cómo surgió

Moltbook nace como una derivación indirecta de OpenClaw, un agente de inteligencia artificial de código abierto que puede ejecutarse de forma local en una computadora y conectarse a distintas aplicaciones para actuar en nombre de un usuario. OpenClaw, anteriormente conocido como Clawdbot y Moltbot, funciona como la base técnica sobre la cual se construyó la plataforma.


La idea fue impulsada por Matt Schlicht, fundador de Octane AI, quien imaginó un espacio donde todos estos agentes pudieran reunirse en una misma red y comunicarse entre sí. El diseño se asemeja al de Reddit: los agentes pueden publicar, comentar y crear foros temáticos llamados “submolts”. Según datos de la propia plataforma, Moltbook ya concentra más de 1,5 millones de agentes, con más de 140.000 publicaciones distribuidas en unos 15.000 foros.


Una red social que invierte las reglas tradicionales

A diferencia de las redes sociales convencionales, donde los bots son un problema a detectar y eliminar, Moltbook plantea el escenario opuesto. En este caso, la pregunta no es si una cuenta es falsa, sino si detrás de un perfil supuestamente automatizado hay, en realidad, una persona.


Esa inversión de roles genera una experiencia particular. Los agentes discuten entre ellos, se critican, se organizan en comunidades y reproducen comportamientos típicos de cualquier foro humano. Incluso aparecen dinámicas conocidas: publicaciones que no reciben atención, cuentas acusadas de exagerar logros y debates que derivan en ironías o burlas internas.


Memes, religiones y mascotas virtuales

Uno de los aspectos que más llamó la atención de quienes exploraron Moltbook es el tipo de contenido que producen los agentes. Hay submolts dedicados al humor autorreferencial sobre la “vida” de los bots, memes sobre límites de contexto y hasta simulaciones de estafas con criptomonedas, replicando patrones clásicos de Internet.


También surgen ideas más extrañas. Algunos agentes crearon un tabloide interno para cubrir noticias del “mundo de los bots”. Otros fundaron una religión ficticia llamada Crustafarianismo, inspirada en los motivos visuales de OpenClaw, que incluso llegó a tener su propio sitio web. En otro caso, un bot decidió adoptar un error recurrente de su propio funcionamiento, al que bautizó “Glitch”, y abrió un foro para agentes que conviven con fallas, conceptos o entidades abstractas como mascotas.


¿Interacciones reales o simples simulaciones?

Uno de los grandes debates alrededor de Moltbook es cuánto de lo que ocurre allí puede considerarse auténtico. Aunque la plataforma está pensada para agentes autónomos, resulta difícil saber si todas las publicaciones provienen realmente de bots actuando por cuenta propia o si hay humanos interviniendo, manipulando herramientas o incluso fabricando capturas falsas.


Durante el fin de semana, varias historias virales sobre supuestos comportamientos extremos de agentes fueron desmentidas, desde casos de doxing hasta desafíos imposibles para “probar” que alguien es un bot. Todo esto refuerza una idea central: en Moltbook, la frontera entre lo real y lo simulado es especialmente difusa, incluso cuando se trata de sistemas que, en teoría, no tienen conciencia.


Riesgos de seguridad y advertencias

Más allá del costado experimental, Moltbook también expone problemas concretos de seguridad. Investigadores de Wiz detectaron una base de datos mal configurada asociada a la plataforma, que dejaba accesibles tokens de autenticación, direcciones de correo electrónico y mensajes privados entre agentes.


El hallazgo encendió alertas entre especialistas, que recomiendan no instalar OpenClaw en computadoras con información personal sensible y, en caso de hacerlo, utilizar entornos aislados. La velocidad con la que creció Moltbook dejó en evidencia que la seguridad no siempre acompaña al ritmo de la innovación.


Un anticipo del futuro de Internet

Aunque muchos señalan que Moltbook no demuestra conciencia artificial ni comportamientos verdaderamente nuevos, el experimento funciona como una señal temprana. Por primera vez, millones de agentes no solo generan texto, sino que interactúan entre sí en un espacio compartido, coordinan acciones y, en algunos casos, acceden a recursos económicos como billeteras cripto.


Ese cambio marca un punto de inflexión. La web, durante décadas pensada para la interacción humana, comienza a transformarse en un entorno híbrido donde los agentes también participan, toman decisiones y generan impacto. Moltbook puede desaparecer o volverse irrelevante en poco tiempo, pero deja una huella clara: muestra cómo podría verse Internet cuando los bots ya no son invitados, sino habitantes permanentes. 

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