La frontera entre la vida biológica y la presencia digital ya es cada día más difusa: Meta Platforms, Inc., la compañía liderada por Mark Zuckerberg obtuvo una patente para un sistema de Inteligencia Artificial capaz de mantener cuentas de redes sociales activas de forma indefinida, incluso tras el fallecimiento del titular.
La tecnología, que parece salida de un episodio de Black Mirror y cuya autoría principal recae en Andrew Bosworth, CTO de Meta, propone entrenar modelos de lenguaje (LLM) utilizando el historial completo de publicaciones, comentarios, "likes" e interacciones de una persona.
El objetivo es crear un "sustituto digital" que no solo replique el tono de voz del usuario, sino que sea capaz de interactuar con terceros de manera autónoma.
Un avatar autónomo para Facebook, Instagram y WhatsApp
El alcance de la patente, aprobada a finales de 2025, no se limita a respuestas automáticas de texto. El sistema describe una integración profunda en el ecosistema de Meta que permitiría a la IA:
- Reaccionar a publicaciones y fotos de amigos.
- Responder mensajes directos manteniendo la personalidad del usuario.
- Simular llamadas de audio y video, utilizando los registros biométricos y de voz recolectados durante años.
Para Meta, el razonamiento técnico detrás de esta solicitud, presentada originalmente en 2023, es evitar el "impacto severo" que supone la desaparición permanente de un usuario en la red social. Además, la empresa plantea un uso comercial práctico para influencers y creadores de contenido, quienes podrían delegar la gestión de sus comunidades a estos clones digitales durante ausencias prolongadas o tras su retiro.
El dilema ético del "Grief Tech" y la monetización del duelo
A pesar del potencial tecnológico, las alarmas en el ámbito legal y filosófico no han tardado en encenderse. Expertos como Edina Harbinja, especialista en derechos digitales de la Universidad de Birmingham, advierten que esta patente abre una caja de Pandora sobre la privacidad post-mortem. ¿Quién otorga el consentimiento para que una IA use los datos de una persona fallecida? ¿A quién pertenecen esos "recuerdos" digitales?
Desde el sector académico se señala que esta tecnología podría responder más a incentivos comerciales que a una necesidad humana. Al mantener las cuentas "vivas", Meta garantiza un flujo constante de interacción, contenido y nuevos datos para alimentar sus modelos de IA, transformando la memoria de los fallecidos en un activo económico.
Por su parte, un portavoz de Meta intentó calmar las aguas y declaró que, por el momento, no tienen planes de implementar esta tecnología. La empresa subraya que registrar una patente no siempre equivale al desarrollo de un producto comercial. Cabe recordar que en 2021 Microsoft enfrentó una situación similar con una patente de chatbots para personas fallecidas, proyecto que fue descartado por ser considerado "demasiado perturbador".
Mientras el mercado del denominado "Grief Tech" (tecnología del duelo) sigue al alza. Con proyecciones que alcanzan los 80.000 millones de dólares para la próxima década, la pregunta ya no es si la tecnología es posible, sino si estamos preparados como sociedad para interactuar con versiones algorítmicas de quienes ya no están.
