El gobierno de Rusia inició un bloqueo total de WhatsApp en todo su territorio. La medida no es un hecho aislado: busca empujar a más de 100 millones de usuarios hacia Max, una "super app" de control estatal que, a diferencia de la plataforma de Meta, carece de cifrado de extremo a extremo y facilita el monitoreo directo por parte de las autoridades.
Desde WhatsApp no tardaron en reaccionar, calificando la acción como un "paso atrás" que pone en riesgo la integridad de los ciudadanos. "Intentar aislar a los usuarios de comunicaciones privadas y seguras solo conduce a una menor seguridad", sentenciaron a través de un comunicado oficial. Mientras tanto, el regulador Roskomnadzor también ha puesto la lupa sobre Telegram, restringiendo su acceso bajo el argumento de incumplimientos legales, en lo que parece ser una purga sistemática de plataformas extranjeras.
Max: El "WeChat" ruso diseñado para el control total
El núcleo de esta estrategia es Max, una aplicación desarrollada bajo el ala del Estado que emula el modelo chino de WeChat. No es solo un servicio de mensajerÃa; es un ecosistema que integra trámites gubernamentales, servicios públicos y comunicación social. Sin embargo, detrás de su interfaz multifuncional se esconde una arquitectura diseñada para la vigilancia.
Desde el año pasado, el Kremlin ha pavimentado el camino para este desembarco forzoso:
- Preinstalación obligatoria: Todos los dispositivos nuevos vendidos en Rusia deben incluir Max por defecto.
- Adopción forzada: Empleados públicos, docentes y estudiantes ya tienen la instrucción de migrar sus comunicaciones laborales y académicas a esta plataforma.
- Sin cifrado real: Al no contar con protocolos de privacidad robustos, el Estado tiene la "llave" para acceder a los metadatos y contenidos de las conversaciones de manera discrecional.
El historial de censura y la resistencia de Telegram
No es la primera vez que Rusia intenta este "apagón" digital. Pavel Durov, fundador de Telegram, recordó que intentos similares en el pasado, como el de Irán hace ocho años, terminaron en fracaso debido a la resistencia de los usuarios y al uso de herramientas para evadir bloqueos. "La libertad prevalece", afirmó Durov, quien mantiene una postura firme contra las exigencias de Moscú, a pesar de las nuevas restricciones que sufre su app.
Por su parte, el portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, dejó una puerta entreabierta: la restauración de WhatsApp es "posible", pero solo si Meta muestra una "voluntad de diálogo" y cumple con las leyes locales, lo que en términos prácticos significa ceder las llaves de acceso a la información de los usuarios.
Expertos en derechos digitales advierten que este escenario es el sÃntoma de una infraestructura global vulnerable, donde los gobiernos autoritarios aprovechan los puntos de control centralizados para apagar la disidencia con solo un interruptor.
