Space Forge: la startup que quiere fabricar microchips en el espacio



En 2018, mientras la industria tecnológica debatía cómo asegurar el suministro de materiales cada vez más complejos, dos emprendedores británicos decidieron mirar hacia arriba. No como metáfora, sino de forma literal. 


Así nació Space Forge, una empresa que busca aprovechar la microgravedad para generar “semillas de cristal” en el espacio y utilizarlas luego para producir sustratos de semiconductores de calidad ultra alta en el planeta.


La compañía, fundada por Joshua Western y Andrew Bacon, explica en su sitio oficial que está utilizando cristales derivados del espacio para cultivar en la Tierra sustratos semiconductores con menos defectos estructurales. La premisa técnica es que las condiciones de la órbita terrestre baja, especialmente la microgravedad y el vacío, permiten formar estructuras cristalinas más homogéneas que las obtenidas mediante procesos convencionales.


ForgeStar-1: validación en órbita

El primer paso operativo de esta estrategia es ForgeStar-1, un satélite diseñado para ensayar procesos industriales en microgravedad. En junio de 2025 fue lanzado en un vuelo compartido de SpaceX, convirtiéndose en el primer satélite del Reino Unido dedicado específicamente a la manufactura espacial.


Durante su misión, el sistema logró activar un horno en órbita que superó los 1.000°C para generar plasma, un hito técnico vinculado al desarrollo de capacidades para la fabricación de materiales avanzados en el espacio. Esta primera versión funciona como demostrador tecnológico y no contempla el regreso de carga a la Tierra.


La hoja de ruta contempla una evolución hacia plataformas con capacidad de reingreso, lo que permitiría traer materiales producidos en microgravedad y completar el ciclo entre órbita y superficie.


De la microgravedad a la industria de chips

El concepto central de Space Forge no consiste en fabricar chips completos en el espacio, sino en producir allí las “semillas” cristalinas iniciales y utilizarlas posteriormente en la Tierra para cultivar sustratos de semiconductores de mayor calidad. En la industria electrónica, la pureza y uniformidad cristalina son factores determinantes para el rendimiento y la eficiencia energética de los dispositivos.


La empresa sostiene que la reducción de defectos estructurales podría impactar en sectores que dependen de componentes de alta exigencia, como centros de datos, telecomunicaciones, movilidad eléctrica y computación avanzada.


Inversión récord y expansión

En mayo de 2025, Space Forge anunció una ronda Serie A por £22,6 millones, la mayor inversión obtenida hasta ahora por una empresa espacial del Reino Unido. La operación fue liderada por el NATO Innovation Fund, con participación del British Business Bank y otros inversores.


Los fondos se destinarán al desarrollo de nuevas versiones de la plataforma ForgeStar y a futuras demostraciones orbitales. La compañía también avanzó en su expansión hacia Estados Unidos, con foco en el mercado norteamericano.


La propuesta todavía se encuentra en fase de validación tecnológica, pero introduce un enfoque distinto dentro de la economía espacial: no se trata únicamente de lanzar y operar satélites, sino de utilizar la órbita como etapa intermedia en procesos industriales que terminan en la Tierra. Si el modelo logra consolidarse, la microgravedad podría convertirse en una herramienta estratégica para mejorar materiales críticos en la cadena global de semiconductores.

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