La inteligencia artificial dejó de ser una promesa abstracta para convertirse en un factor concreto de reorganización productiva. En América Latina, ese proceso avanza de forma desigual, pero empieza a delinear un mapa propio de empresas que lograron transformar la tecnología en soluciones aplicables, con impacto medible en las organizaciones.
De cara a 2026, el foco ya no está puesto en quién desarrolla modelos más sofisticados, sino en quién consigue integrarlos de manera efectiva en los procesos reales de negocio.
Un ecosistema regional en expansión, todavía en minoría
Los números muestran una expansión sostenida, aunque todavía acotada en escala global. Según datos de la CEPAL, las startups latinoamericanas de inteligencia artificial representan el 2,84% del total mundial. El porcentaje es modesto frente a los grandes polos tecnológicos, pero refleja una mayor densidad del ecosistema regional y una capacidad creciente para desarrollar soluciones propias, orientadas a problemas concretos de empresas y sectores productivos.
Ese crecimiento convive con un escenario global cada vez más exigente. El último outlook de Moody’s sobre inteligencia artificial advierte que la adopción se extiende a casi todas las industrias, pero el aprovechamiento del valor se volvió más desigual. Las principales barreras ya no están en el desarrollo de modelos, sino en la integración operativa, la infraestructura disponible y los costos asociados al cómputo y la energía.
Infraestructura, costos y ejecución: los nuevos cuellos de botella
La creciente demanda de potencia computacional, la concentración de proveedores cloud y el aumento de los costos energéticos profundizan la brecha entre compañías con capacidad de inversión y aquellas con menos margen financiero. En ese contexto, la ventaja competitiva empieza a definirse por la ejecución y no por la sofisticación técnica.
Los proyectos que logran diferenciarse son aquellos capaces de integrarse en flujos de trabajo reales y generar impacto medible en eficiencia, productividad y toma de decisiones. La inteligencia artificial deja de evaluarse como una promesa tecnológica y pasa a medirse como una herramienta operativa.
Prometheo y la IA integrada a procesos reales
En ese espacio se posiciona Prometheo, una startup de inteligencia artificial enfocada en optimizar procesos empresariales complejos mediante el uso de datos y modelos avanzados. La compañía orientó su propuesta a acompañar a las organizaciones en la adopción efectiva de IA, con un enfoque centrado en integración tecnológica, trazabilidad de procesos y escalabilidad.
“La inteligencia artificial no genera valor por sí sola si no se integra en los procesos del negocio”, explica Juan Stein, cofundador y COO de Prometheo. “Nuestro trabajo se centra en ayudar a las compañías a convertir la IA en una herramienta operativa, alineada con sus objetivos y su estructura”.
Desde la mirada estratégica, Martín Pilossof, cofundador y CEO, señala que el escenario actual combina oportunidades con un mayor nivel de exigencia. “La inversión en inteligencia artificial creció con fuerza, pero también subió el estándar. Hoy los inversores miran ejecución, casos reales y capacidad de escalar, no solo promesas tecnológicas”.
Mucha adopción, resultados dispares
La brecha entre adopción y resultados aparece de forma recurrente en los relevamientos del sector. Según McKinsey, el 78% de las organizaciones ya utiliza inteligencia artificial en al menos una función de negocio, especialmente en IT, marketing y atención al cliente. Sin embargo, Boston Consulting Group advierte que el 74% de las empresas latinoamericanas enfrentó dificultades para escalar esas iniciativas y capturar valor real.
En Argentina, el patrón es similar. Un estudio de Microsoft indica que el 85% de las empresas medianas ya aplicó inteligencia artificial, pero solo el 31% de las PYMEs invirtió activamente en estas tecnologías. Aunque el 87% de las que lo hicieron reportó mejoras de productividad, muchas reconocen no contar con una hoja de ruta clara para profundizar la adopción.
A nivel regional, más del 70% de las PYMEs opera con bajos niveles de madurez digital, condicionadas por problemas de conectividad, escasez de talento especializado y limitaciones de financiamiento.
Escala regional y crecimiento sin capital externo
En ese contexto, Prometheo alcanzó hitos relevantes en un plazo corto. La compañía cumplió su primer año de operación con más de 600 clientes activos, ingresos anuales recurrentes superiores a USD 620.000 y un crecimiento orgánico, sin inversión externa. En un mercado donde la monetización efectiva de soluciones de IA sigue siendo una barrera, esos números consolidaron su posicionamiento.
La expansión regional fue otro eje clave. Prometheo opera con clientes en más de diez países de América Latina y avanzó en un modelo de escalamiento apoyado en alianzas estratégicas con partners locales. En ese marco, anunció su desembarco en Colombia y consolidó a México como uno de sus mercados más relevantes, con proyectos vinculados a optimización de procesos, análisis de datos y toma de decisiones asistida por IA.
Otros jugadores que completan el mapa
El ecosistema regional no se limita a un solo modelo. Restart es otro de los actores que gana visibilidad, con una propuesta centrada en acompañar procesos de transformación empresarial mediante tecnología, datos e inteligencia artificial, con fuerte foco en cultura organizacional y rediseño de procesos.
La compañía recorrió más de 200 cuentas en distintos mercados de la región y avanza en una estrategia de expansión que combina proyectos directos con alianzas locales. Como objetivo de mediano plazo, proyecta alcanzar alrededor de 1.000 clientes por país. “La clave no está en sumar más tecnología, sino en usar la inteligencia artificial donde realmente genera valor”, sostiene Hernán Mazzeo, CTO de Restart. En la misma línea, Julián Ercolessi, director Comercial, destaca la demanda creciente de resultados visibles en productividad y eficiencia.
Junto a estos casos aparecen otros nombres a seguir de cara a 2026, como Allie IA, enfocada en automatización inteligente; Planno IO, orientada a planificación y optimización de procesos; y Talov, con desarrollos aplicados a nichos específicos.
De la promesa tecnológica a la ventaja competitiva
El interés de los fondos acompaña ese movimiento. Un relevamiento de TrueBridge Capital Partners para Forbes señala que 20 de las 25 compañías con potencial para convertirse en unicornio en 2026 desarrollan proyectos directamente ligados a la inteligencia artificial, con aplicaciones en sectores como salud, finanzas, defensa y contabilidad.
Para América Latina, el desafío pasa por consolidar propuestas capaces de competir en ese escenario global sin perder de vista las particularidades locales. Hacia 2026, la discusión ya no gira en torno a si la IA se adoptará, sino a quiénes lograrán convertirla en una ventaja competitiva sostenible. En ese punto, la ejecución empieza a pesar más que la promesa tecnológica y define a los jugadores que vale la pena seguir.
